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PAULINO DE QUEVEDO
 
Calle: Calle Jordán, 7. Zona Chamberí. Madrid.
Teléfono: 91 591 39 29
Web: www.paulinodequevedo.com
Fecha: 26 de octubre de 2012 CENA:
 
 
PRESENTACIÓN: Cocina española creativa .
 

"Fue una suerte. La historia de Casa Paulino comienza en los años cincuenta de la mano de Paca y Paulino, mis suegros. Una historia de amor, esfuerzo y alegría. Un golpe de suerte, un décimo de lotería premiado los empujó a cumplir su sueño, el de estar juntos y montar un pequeño negocio donde ofrecer al cliente una comida honesta y un servicio familiar pero impecable. Así se crio mi marido, el segundo Paulino y allí aprendió el misterio de los fogones y la vocación de servir. Con él se modernizó y amplió el negocio abriendo Paulino de Quevedo, pero ni los estudios ni los viajes al extranjero hicieron cambiar la esencia de su origen, la del gusto por ofrecer al cliente momentos de felicidad."

(Extraído de su página web.)

 
Fundado en: 2003
Propietario: MEYREM Y COPA S. L.
Jefe de cocina: Paulino José Ramos Rincón
 
Este restaurante es el segundo de la familia de Paulino. En el primero, "Casa Paulino", estuvo el Club del Tragón en junio de 1992, en la cena número 29.
 
Precio medio estimado por persona en la fecha de la cena 40 €.
 
COMENTARIOS:

Nombre: Paulino de Quevedo. Paulino es el nombre del dueño y de su padre, el fundador de "Casa Paulino". La denominación, por una parte hace referencia a sus orígenes y por otra identifica la zona donde está ubicado, cerca de la glorieta de Quevedo.

Carta en la web: Si, con precios y sin fotografías.
Carta de vinos en la web: Si, con precios.

Las cañas: Las tomamos en la barra del restaurante. Fueron seis. Nos pusieron de tapa unas aceitunas y una especie de bolitas de queso pinchadas en palillos.

Local: Está situado cerca de la plaza de Olavide, en una calle estrecha. La fachada está pintada de en color crema con un zócalo de piedra gris a media altura. A la izquierda de la entrada hay un portón con cristalera, a la derecha una ventana. Todos ellos de madera, de estilo antiguo y haciendo juego con el portal del edificio. Encima, sobre fondo de madera y flanqueado por sendos sietes, el orden del local en la calle, sobresale el nombre del restaurante. Se entra directamente al bar, un espacio amplio con mesas altas y taburetes aptos para el tapeo. La barra, serpenteante y larga ocupa parte del lateral derecho y el frente y está decorada con una franja de trozos multicolores de azulejos. Las paredes que dan a la calle son de ladrillo visto y muestran en su parte baja el zócalo de piedra, la del lateral izquierdo azul añil, y las de la barra blancas. Al fondo a la izquierda hay un pasillo por el que se accede al comedor. Es enorme y se corresponde con el patio de lo que fue un taller, quizás de ahí los colores azules, tipo mono, de algunos lienzos, taburetes y la propia tarjeta del local. A la izquierda se encuentra la vinoteca, delimitada por paredes de cristal. Mirando hacia arriba se aprecia la forma del tejado a dos aguas, forrado interiormente de madera y con grandes ventanales de cristales blancos que, al ser de noche, no sabría decir si son reales, para dejar pasar la luz del día, o simulados. Destacan las columnas y travesaños de madera que le dan un aspecto rustico de casona. Las paredes siguen la misma tónica que en el bar, ladrillo visto, blancas y mezcla, dejando la azul solo en el friso. Un par de cuadros visten la pared del fondo. Un zócalo moderno de madera, a media altura, se extiende en las paredes pintadas. El suelo, ajedrezado, con baldosas grandes de terrazo en diagonal. La iluminación, indirecta, algo escasa para la comida. Las mesas, rectangulares y redondas llevan un tapete rojo, a juego con la camisa de los camareros. Los manteles y servilletas blancos. Las sillas modernas, la mayoría con respaldo de madera y asiento acolchado color beige. La vajilla moderna de loza blanca, algunos platos con el nombre de Paulino en rojo y líneas decorativas. Copas para vino y vasos, de color rojo, para el agua. Nos situaron en la mesa de la esquina, al fondo a la izquierda.

Comensales: Siete, seis del club: Antonio de la Poza, Antonio Arnáiz, Raúl, Carlos, Justo y Antonio Ávila.
Acompañantes: Sabino, que no estaba con nosotros desde julio de 2010.

Menú Degustación: Nos convenció el menú degustación de Otoño que presentaba el restaurante por 35 €, I.V.A incluido. El menú constaba de: Crema de boletus con foie caramelizado. Queso a la plancha envuelto en pimentón y nueces garrapiñadas con bouquet de lechuga y gelatina de miel. Filetes de lenguado, rellenos de algas y gambas, en papillote. Pierna de lechal a la miel con batata asada. Queso de burgos con compota de membrillo y piña, con helado de nueces. Café.

Pan: Lo sirvieron tarde. Podías elegir entre varios tipos: de maíz con pasas, blanco, multicereales, etc .... Buenos.
Primeros: Ya que el queso no es plato de buen gusto para Raúl, le solicitamos al chef que lo sustituyera por otra cosa. Amablemente nos sugirió una ensalada de otoño con perdiz escabechada y granada.

Crema de boletus con foie caramelizado: La sirven en plato hondo, blanco. La crema permanece en el fondo y sobre ella se aprecian unos trozos de foie y aceite. La crema está buena, aunque sabe más a verduras que a boletus. El foie bueno también.

Ensalada de otoño con perdiz escabechada y granada: Se presenta en un plato llano. La lechuga hace de cama y sobre ella, desmenuzada, la perdiz. Se adorna, dándole color, con unos granos de granada. Muy buena, buenísima, sobre todo la perdiz. La granada le da un toque de frescor.

Queso a la plancha envuelto en pimentón y nueces garrapiñadas con bouquet de lechuga y gelatina de miel: Lo traen en un plato llano. El queso, de cabra, viene cortado en una rodaja, en la cara superior lleva el pimentón y las nueces garrapiñadas cortadas en trozos minúsculos. Decorando el plato algo de lechuga con un tomatito sherry cortado a la mitad y dos daditos de gelatina de miel. El queso estaba bien, para alguno buenísimo. La gelatina muy buena.

Segundos: Faltaba un plato de lenguado y fue sustituido por otro de bacalao.

Filetes de lenguado, rellenos de algas y gambas, en papillote: Se sirve en un plato en forma de fuente. Consiste en un lomo de lenguado, doblado trasversalmente para contener en su interior algas y gambas. Se moja por encima con una salsa. Un espárrago verde, colocado perpendicularmente al pescado, adorna el plato. Se nota el sabor de las algas. El lenguado entre bien y aceptable, la salsa buena.

Bacalao confitado con pilpil de pimientos de piquillo y verduras crujientes: Se presenta en plato llano. Sobre dos salsas, pilpil y de pimientos de piquillo, se coloca el trozo de bacalao confitado. A un lado un pimiento de piquillo y al otro unas verduras fritas cortadas en finas tiras. Muy bueno.

Pierna de lechal a la miel con batata asada. Se sirve en un plato individual en forma de fuente. Es una pequeña porción de cordero bañada en salsa. Completa el plato dos trozos de batata asada. El cordero muy bueno, bien conseguido, a unos le pareció exquisito y a otros, a pesar de la salsa, algo seco y fuerte debido a la reducción de la salsa con la miel. La batata, dulce, lo complementa.
Postres: Inicialmente estaba incluido un queso de burgos con compota pero, debido al queso, el chef nos dio a elegir entre peras al vino con helado e higos con chocolate.
Peras al vino con helado. En un plato llano se presentan tres mitades de pera, en forma de trébol, bañadas con el jarabe de vino y con una bola de helado en el centro. Las peras muy buenas al igual que el helado.
Higos con chocolate: Se sirve en un plato llano. Son dos higos, cortados por la mitad y bañados por chocolate negro. Por encima llevan trocitos de almendra picada y en el centro una bola de helado. La capa de chocolate está solidificada. Los higos aceptables. El chocolate y el helado buenos.
Cafés: Se tomaron cuatro cafés, de ellos tres cortados y uno con leche, y tres infusiones de menta-poleo.
Vino:
Luna de Beberide: Vino tinto de 2009, está elaborado con uva Mencia, con denominación de origen Bierzo, de las bodegas Finca la cuesta (www.lunabeberide.es). Pedimos una botella a 14,50 € . El precio de una botella en la calle es de unos 8,00 €.
Tilenus: Vino tinto de 2006, crianza, elaborado con uva Mencia, con denominación de origen Bierzo, de las bodegas Estefania del Bierzo (www.bodegasestefania.es). Nos tomamos una botella a 19,00 €. El precio de una botella en la calle es de unos 12,25 €.
Copas: Invitaron a chupitos.

Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena, el 3,7%, corresponde a caña. Sin incluirlas, el 85,7% corresponde a comida y el 14,3% a bebida.

Servicio: Desbordado. Tardan en atendernos. Una vez pedida la comanda hay también retraso. Se olvidan de poner pan hasta que lo pedimos. Al estar la mesa junto a la pared y no poder acceder por detrás a colocar los cubiertos, en vez de hacerlo desde enfrente, el camarero te da directamente los cubiertos y a veces el plato. Pedimos agua, la traen sin abrir y se van. Una vez comenzada la cena hay continuidad hasta los postres.

La carta y la factura: La carta y la factura contienen los precios con el I.V.A incluido. La factura no contiene errores.

Comentario final: Local amplio con decoración rustica en el salón, no suficientemente iluminada nuestra mesa que, estando junto a la pared impide el buen servicio de los camareros. Mesas adecuadamente separadas entre ellas. Platos bien elaborados y presentados con comida de calidad. Servicio escaso, lo que provoca muchos retrasos. Menú de degustación satisfactorio. El aforo, a pesar de ser grande el local, estaba casi completo.

 
Antonio Ávila .
 
PUNTUACIONES:
 
AAv
AAr
APo
Car
Jus
Pac
Rau
Ric
Sab
7
8
7
7
8
-
6
-
6
 
PUNTUACIÓN MEDIA:

7,00

 
 
PRECIOS DE LA CENA POR PERSONA:
 
LA NOCHE DE LA CENA:
42,86
ACTUALIZADO:
 
Reservó Antonio Arnaiz
 
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Crítica de Metrópolis
 

 

Actualizada el 11 de septiembre de 2015
 
Notas: Las puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes a las cenas y a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas. No se juzga ni puntúa al restaurante.

 

 

 

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