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CAOBA

Restaurante cerrado en 2014
 

Paseo: Pintor Rosales, 76. Zona Moncloa. Madrid.

Teléfono: 91 550 31 06
Web: www.caobarestaurant.com
Fecha: 25 de noviembre de 2011 CENA:
 
 
PRESENTACIÓN:

Cocina de autor

 

" “Hablamos de sentidos, porque el arte de la mesa como la entendemos nosotros, es una experiencia sensorial, un paréntesis temporal que reúne a nuestros 5 sentidos y la misma consciencia.”
Una espléndida coreografía de ingredientes, cacerolas, personas y sartenes que dirigidas con maestría por nuestro Chef, van creando esas pequeñas obras de arte destinadas a la mesa. Un continuo homenaje al “estilo y los sentidos” "

(Extraído de su página web)

 
Fundado:

Mayo 2011

Propietarios: TAXEL INVEST S.L.
Dirección: Los hermanos Mammoli
Chef: Vincenzo Marconi
Jefe de sala: Álvaro Barbas
Sommelier: Tomás Álvarez
Arquitectos: N&N de Milán y 83 Arquitectos de Madrid
 
El precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 75 €.
 
COMENTARIOS:

Las cañas: Las tomamos en la barra del restaurante. Fueron tres botellas de Estrella Damm Negra, una de ellas servida en la mesa, a 4,00 € cada unidad y cinco copas de Inedit, de sabor afrutado y la más suave que tenían, a 5,00 cada una. Estaban acompañadas de una "tapa" consistente en una lámina fina de "pane carasau" con un chorreón de aceite de oliva y sal de vino tinto. Este pan, originario de Cerdeña, es muy crujiente debido a su doble cocción (carasatura en Sardo) y acompaña bien como snak a la cerveza.

Nombre: El nombre, Caoba, es el de un tipo de chocolate de Venezuela, país de origen de los tres hermanos propietarios del local, que tomaban cuando eran niños.

Carta en la web: Si, sin precios y sin fotos de platos.

Carta de vinos en la web: Si, sin precios.

Local: La fachada está acristalada y la puerta está flanqueada por dos grandes maceteros con sendos árboles. Al entrar, en la planta a nivel de calle se encuentra el bar. Está lujosamente decorado predominando las formas curvas. La barra, de color negro, serpentea extendiéndose por el lateral derecho y parte del frontal. Tras ella, siguiendo ambas paredes, se muestra un gran mural con pintura colorista del artista mejicano Carlos Torres, amigo de la familia propietaria del restaurante. Entre el estallido de colores se distingue la letra "M" que, según nos cuentan, hace referencia a la madre de los hermanos llamada "Mau". La obra está fragmentada en veintidós paneles movibles. Tras ellos se encuentran, a la diestra estanterías con botellas y de frente, un gran ventanal desde el que se divisa la cocina. En la misma planta una puerta circular da entrada a un pequeño recinto cilíndrico a través del cual, por otra puerta del mismo estilo, se accede al baño. Unos escalones al fondo llevan a la cocina y al salón privado. A mitad de la sala una escalera, de caracol, baja al comedor. En él, las mesas de diferentes formas, se distribuyen junto a las paredes. En el centro otra mesa ocupaba el espacio en el que, anteriormente, unas estructuras paralelepípedas, blancas rojas y doradas, tapizadas en capitoné, conformaban el denominado "Sofá del Chef". A la derecha, por un pasillo se accede a los servicios y a la bodega, donde también hay una mesa para comer. Al fondo una foto de los tres hermanos, de cuando eran niños, ocupa la pared. En el lado opuesto, tras un pequeño ropero ovalado, se encuentra la biblioteca, un espacio reservado donde nos situaron la mesa para cenar. La pared frontal está ocupada por una librería moderna de madera de color marrón al igual que la trasera en la que se incluyen cajas, de bordes y fondo rojo, a modo de separadores que le dan el toque de color a la sala. Se pueden reconocer enciclopedias de los años setenta y ochenta, y algún que otro libro moderno de cocineros españoles e italianos (Bocados, de Arzak o Oltre il fornello, de Gualterio Marchesi). En el lado opuesto, dos entradas laterales flanquean a un muro ovalado tapizado por un bosque de avellanos. Los lienzos laterales marrones con sendas mesas de cuero donde guardan la cubertería. El techo de color blanco y el suelo gris, de cemento pulido. La iluminación buena, compuesta por dos lámparas grandes sobre la mesa, con bombillas con su parte inferior metálica para evitar molestias al mirarlas, y una fila de luces cercanas al techo y siguiendo la forma ovalada de la pared. Para sentarse sillones modernos tapizados en rojo. La mesa grande, como para doce personas, está cubierta con un mantel blanco. Las servilletas, del mismo color, están atadas con una ligera cuerda. La vajilla vanguardista y de color blanco se alterna con láminas de pizarra o tablas de madera para los quesos o el pan. El plata que inicialmente está sobre la mesa, y que no se usa, está personalizado con el logo del local. Los cubiertos, clásicos y recargados son pesados y parecen de alpaca. Las copas de vino grandes y altas. Las de agua sin pié. Hay música de fondo.

Comensales: Pleno. Esta vez, quizás porque se repartían los décimos del sorteo de Navidad, nos reunimos los ocho. Justo, Antonio Arnáiz, Ricardo, Antonio de la Poza, Carlos, Raúl, Paco y Antonio Ávila.
Menú degustación: A la vista del local y de los precios de la carta, decidimos pedir el menú degustación, que aunque caro, nos permitiría comer más variedad. El menú lo prepara el chef en el momento, admitiendo sugerencias, a través del maître, de los comensales y evitando aquellas cosas que expresamente se le transmite. No incluye la bebida. Carlos llegó tarde, cuando ya se había servido el aperitivo y una de las dos entradas, por lo que para compensar, le sirvieron más cantidad en la segunda y un segundo plato completo. Precio del menú: 85,00 € por persona.
Selección de panes: Seis tipos diferentes, todos hechos en el restaurante, lo sirven en tablas de madera con cuasi forma de bandeja. Había, entre otros, de sésamo, carasau, grissini, de tomate..., este último con sabor a pizza. Las bandejas no llegaban a vaciarse cuando eran repuestas. Muy buenos todos. Se paga fuera del menú. El precio por persona, 3,50 €.
Aperitivo:
Lubina confitada, huevos de pez, crujiente de tomate sobre crema de espárragos. Se presenta en plato hondo. Al fondo la crema de espárragos, que estaba buenísima, sobre esta, la lubina, cubierta por el caviar de color verde fuerte coronado por el crujiente de tomate. Este último a base de tomate deshidratado que le aporta poco. Si hay contraste fuerte entre la lubina y los huevos de pez que previamente han sido tratados con wasabi. Muy bueno.
Entrantes:
Vertical de Foie: Se presenta en plato llano una porción de foie a la plancha acompañado de salsa de brócoli y un recipiente con helado de granada. El foie presentaba doble textura crujiente por fuera y blando por dentro, buenísimo, la crema muy suave, estupenda y el helado de sabor intenso estupendo. A Carlos le pusieron media ración de lo mismo.
Composición de atún: Lo sirven en una plancha de pizarra. Son dos bocados de atún rojo con jarabe de arce sobre una emulsión de verduras y entre ellos una espuma que llaman aire de lima. Encima un pétalo de flor y en la plancha una raya rosa de pimienta. Exquisito el atún hecho por fuera y rojo por dentro, a temperatura ambiente. La espuma agradable y la pimienta con el atún buenísima.
Primer plato:
Tallarines con navajas. Lo traen en plato hondo. Sobre los tallarines, que ya contienen navajas troceadas, se colocan, encima, otras dos con sus valvas. La pasta "al dente" y la salsa consistente. Estaba bueno.
Segundo plato:

Rape con panceta y carabinero, carrillera y patata mortero: Se presenta en una fuente, a la izquierda la patata, en el centro un bocado de carrillada, ambas espolvoreadas por una sal de color rosa intenso, y a la derecha, sobre una salsa de color morado, un pequeño rulo de rape con un trozo de carabinero en su interior y rodeado de una fina capa de bacón. Sobre este unos brotes de soja y coronándolo un crujiente de sésamo negro. Es más larga la descripción que el tiempo que tarda uno en comérselo. La patata, por su preparación, es casi un puré y se deshace en la boca. Buena. La carrillera buenísima, con la salsa muy densa y pastosa. El crujiente no dice nada. La unión de panceta, rape y langostino no está mal.

Mesa de quesos:

Los sirven en una tabla. Son seis variedades de quesos que hay que tomar del más suave al más fuerte. Acompañando al queso pusieron pan con nueces. Sirvieron los siguientes:

Brie: Hecho con leche de vaca. Muy suave y cremoso. Muy bueno.
Pecorino. De Cerdeña. Hecho de leche de oveja (pecora, en italiano). Algo más duro y de sabor intenso. Muy bueno
Munster: Francés de Alsacia. Hecho con leche de vaca. Sabor fuerte.
Casena: De la región de Lombardía. Lo sirvieron con una especie de mermelada de membrillo picante. Sabor muy intenso y picante. Muy bueno.
Valdeón: Queso azul de los picos de Europa hecho con mezcla de leche de vaca, cabra y oveja. Bueno.
Parmesano: Queso de cuarenta y dos meses acompañado de un chorreón de vinagre de 25 años. Muy bueno.
A Raúl, que no le gusta el queso, le trajeron un postre:
Tiramisú Caoba y helado de chocolate con avellanas: En una fuente la bolita de helado y en recipiente de cristal el tiramisú con polvos y bolitas de chocolate.
Postre:
Milhojas de manzana y helado de vainilla. Se presenta en una lámina de pizarra. Ambos espolvoreados de azúcar glas. El milhojas está dividido en tres partes, dejando dos sitios uno para una crema pastelera y el otro para la manzana. Muy bueno. El helado normal.
Cafés e infusiones:

Tomamos cafés y poleos, seis en total. La taza de café muy fina, el sabor muy bueno. Nos sirvieron unas galletitas como acompañamiento. Cada uno costó 3,00 €.

Vino: La carta de vinos es muy grande al igual que sus precios. Dentro de los más asequibles conocidos optamos por Tagonius pero no lo tenían, por lo que pedimos otro de la tierra.

El Regajal, crianza 2009: Con denominación de origen Madrid. De las bodegas Viña el Regajal (www.elregajal.es). Elaborado con uvas tempranillo (45 %), cabernet sauvignon (25%), syrah (20%) y merlot (10%). El Regajal es una conocida reserva de mariposas en Aranjuez, de ahí que la etiqueta del vino tenga una imagen inspirada en una de ellas. Tomamos dos botellas a 36,0 €. Muy bueno. El precio aproximado en la calle de coste al público es de 13,50 €.

Copas: No invitan a chupitos. Aunque si nos invitaron al café.

Servicio: Excelente. Para cada plato cambian de cubierto. Cambian de servilletas a los postres. Los platos los sirven varios a la vez y sincronizadamente, hasta cinco camareros a la vez. Van perfectamente uniformados con traje gris, camisa blanca y corbata azul. Cenamos prácticamente en un reservado.

La carta y la factura: Tanto la carta como la factura contienen los precios con el I.V.A incluido, como debe hacerse. Al llegar Carlos tarde a la cena, en la factura no le cobrán el menú degustación y en su lugar lo compensan con un plato de carrillera a 32,00 € y "varios comida" a 15,00 €, en total 47,00 € en vez de los 85,00 €.

Comentario final: Local maravillosamente decorado, mesa espaciosa, sillones cómodos y con buena iluminación. Platos muy bien presentados, de buena calidad y deliciosos. Se come con todos los sentidos. Servicio excelente. Los precios son muy altos, teniendo en cuenta los momentos que atravesamos. El local estaba casi vacío. El maître, después de la cena, nos enseñó todo el restaurante y parte de la cocina.

 
Antonio Ávila .
 
 
PUNTUACIONES:
 
AAv
AAr
APo
Car
Jus
Pac
Rau
Ric
8
4
7
6
8
7
7
5
 
PUNTUACIÓN MEDIA:

6,50

 
 
PRECIOS DE LA CENA POR PERSONA:
 
LA NOCHE DE LA CENA:
92,25 €
ACTUALIZADO:
 
En el precio no se incluyen cañas ni copas.
 
Reservó Antonio de la Poza
 
Ver factura
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Carta (21/11/2011):
 
OTROS ENLACES DE INTERES:
Crítica de metrópoli
Video del restaurante
 
 
Actualizada el 5 de enero de 2016
 
Notas: Las puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes a las cenas y a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas. No se juzga ni puntúa al restaurante.
 
 

 

 

 

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